El Perú se encuentra en un momento decisivo ya que debe hacer frente a cambios institucionales importantes, condiciones económicas y sociales que suponen grandes desafíos y al profundo impacto de las nuevas tecnologías. Cada vez es mayor el convencimiento que las administraciones públicas tendrán un papel más importante en la estrategia nacional para el desarrollo la cual anhela una renovación económica, social y medioambiental.
Las Nuevas Tecnologías Digitales (NTDs) pueden ayudar a los gobiernos locales y regionales a enfrentar los numerosos retos que se le presentan. Sin embargo, no hay que enfocarse tan solo en las NTDs, sino en su utilización de la mano de un cambio organizativo y nuevos métodos que contribuyan a mejorar los servicios públicos, los procesos democráticos y las políticas públicas… esto es administración electrónica (e-government).
Actualmente, las buenas prácticas en muchos países han demostrado que la administración electrónica es, sin duda, una manera eficaz de prestar servicios públicos de mejor calidad, reducir tiempos de espera y mejorar la relación coste/rendimiento, aumentar la productividad y mejorar la transparencia y la responsabilidad. La administración electrónica puede ayudar al sector público a enfrentarse a las contradictorias exigencias de ofrecer más y mejores servicios con menos recursos. Esto es posible por medio del intercambio de buenas prácticas y la cooperación entre las administraciones en todos los ámbitos el mismo que acelerará su adecuada adopción, aportará ahorros mediante la reutilización de conceptos y soluciones eficazmente probadas y acelerará la creación y operatividad de nuevos y mejores servicios para los ciudadanos y empresas.
Pero para que se cumplan las expectativas puestas en la administración electrónica se necesita un liderazgo político fuerte y un compromiso guiado por una visión a largo plazo sobre el rol del sector público y su aporte a la sociedad del conocimiento.
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